Miércoles 18 de Marzo de 2009 15:42

El mercado del vino está cada vez más complicado. El número de zonas productoras y de bodegas sigue aumentando a pesar de que el consumo no mas bien diminuye por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores o por las medidas legislativas y multas por la tasa de alcohol permitida a los conductores y que repercuten en la venta de bebidas alcohólicas.
Así que los bodegueros y distribuidores buscan nuevas formas de llamar la atención, de distinguirse entre los miles de marcas que inundan los botelleros de tiendas y bares. Atrevidos diseños de botellas y de etiquetas y nombres curiosos pueden servir de enganche para nuevos consumidores, buscados sobre todo entre los sectores más jóvenes.
Todo ello nos parece muy bien, siempre que lo más importante sea la calidad del contenido , ya que si en un primer instante, el diseño, nombre o etiqueta una botella puede inducir a una primera compra compra, esta no se repetira si el vino no esta a la altura de su presentación ya que como muy bien dice nuestro refranero popular “El habito no hace al monje”







