Jueves 05 de Noviembre de 2009 10:09

En 1900, en muchas partes de Francia el agua no era apta para consumo, por lo que el vino era la bebida más popular entre las clases bajas.
Es conocido el chiste que dice que el agua es más peligrosa que el vino, porque si uno deja de tomar agua se muere. Pero hace un siglo en Francia (país con el mayor consumo de vino por habitante del mundo), el vino era considerado una "bebida higiénica". En octubre de 1908, el Parlamento francés aprobó una ley que obligaba a los municipios a reducir los impuestos que cobraban al vino, porque su consumo era considerado saludable, algo que no ha cambiado en 100 años, aunque hoy los motivos sean otros.

Para los agricultores franceses, que ya en ese entonces estaban muy bien organizados como grupo de presión frente a los políticos, la sanidad del vino se demostraba por el peligro que implicaba tomar agua para una amplia franja de la población. Como el agua potable era un lujo para unos pocos, la mayoría de los franceses tomaba vino para calmar la sed, para refrescarse, para tener más energía o como alimento. No debe extrañar que a principios del siglo XX el consumo per capita de vino en Francia llegara a los 160 litros por año (¡casi medio litro por día!), algo inconcebible hoy en dia.

Era común que se bebiera vino durante el descanso o a la salida del trabajo, en un café o un bar, para pasar el rato con amigos o en la mesa todos los días. Esto explica que el hábito del consumo de vino esté tan arraigado en Francia y que gracias a la ciencia, que ha demostrado los beneficios de tomar vino, con moderación, en la salud, cada vez más gente comience a degustarlo en todo el mundo.







