Lunes 04 de Mayo de 2009 08:08

La crisis está cambiando los hábitos alimentarios de los españoles, que pasan del menú del día a la tartera con comida casera y los restaurantes de comida rápida
Reducir las salidas en fin de semana, canjear el menú del día en el restaurante de la esquina por el 'tupperware' o la fiambrera de toda la vida, modificar la cesta de la compra y cambiar los banquetes a la carta por el establecimiento de comida rápida. Los hábitos alimentarios de los españoles han acusado una significativa evolución en lo que llevamos de año, influenciados, principalmente, por la situación económica actual.
El desplome del gasto familiar tiene en el sector de la hostelería su primera víctima colateral.
Muchos hombres y mujeres mayores de edad, han tomado la medida de llevarse comida de casa para ahorrar, una tendencia al alza, detectada ya en los últimos tres años y que se ha disparado en el primer trimestre de 2009, por efecto de los apuros económicos que viven cada día más familias españolas.

Hombres y mujeres no se comportan de igual forma a la hora de apretarse el cinturón. Ellas están más dispuestas a sacrificar algunos “extras” en aras de la economía doméstica, en comparación con la población masculina que come de lunes a viernes fuera de su hogar.
Los españoles, acostumbrados al tapeo, a las comidas fuera de casa y a las largas sobremesas, han tenido que adaptarse a la nueva situación. Los nuevos tiempos obligan a los consumidores a adaptar su comportamiento frente a la barra del bar. Así, donde antes se tomaban tres cañas, ahora son dos o una, se eligen menús más económicos, se renuncia al postre y se ha vuelto a recuperar algo que se puso de moda en la crisis anterior: compartir plato.
Los que más sufren la crisis, son los restaurantes de alto nivel, que vivían de su relación con las empresas y los gastos justificados, los locales y bares en zonas castigadas por el paro y los restaurantes de polígonos industriales, que también se han visto afectados por la vuelta de la fiambrera.







