Jueves 25 de Junio de 2009 18:23

Con una bodega moderna y tecnológicamente a la última, en Bodegas Almanseñas no han querido perder la calidad del trabajo artesano. Porque la tecnología contribuye a elaborar mejores vinos, pero de poco sirve si no se cuida la viña con mimo y las labores de la bodega no se realizan con esmero y con respeto a la uva, su materia prima y su razón de ser. Diseñada también para recibir visitas y para divulgar la cultura del vino a todo aquel que quiera escuchar, su bodega corona la finca de Venta la Vega, entre la meseta y el mar, de donde surge íntegramente su cosecha.
La finca que ve nacer sus vinos es tierra de paso, por donde transcurría el Camino Real de Madrid a Valencia y Alicante. No es casual que la finca se conozca como Venta la Vega porque, de hecho, en ella se levantaba la venta de este mismo nombre y de la que hoy sólo queda el recuerdo y una infinidad de historias de viajes, viajeros y de altos en el camino.
Ahí crecen sus viñedos, en campos moteados con antiguos aljibes, pinos y carrascas que se dan de bruces con los sembrados de este altiplano que es Almansa, el último eslabón de la Meseta hacia el litoral levantino.

Para muchos y hasta hace bien poco, las variedades tradicionales de la DO Almansa han sido algo así como cenicientas de la viticultura. El caso más paradigmático es el de la garnacha tintorera que en Bodegas Almanseñas reivindican con entusiasmo. Porque durante años se pensó que esta variedad, caracterizada por su zumo y pulpa de color muy tintos, servía tan sólo para colorear, y poco más. Pero la tintorera es una variedad que proporciona vinos de alto equilibrio y concentración y que, adecuadamente combinada con la monastrell, nos ofrece una interpretación certera y exquisita de lo que es la tierra de Almansa.

Su producción actual engloba los siguientes vinos:
ADARAS
Con esta línea de vino, ADARAS, intentan reflejar la tierra de Almansa, concediendo la máxima importancia a su auténtica protagonista, la garnacha tintorera. Elaborado al 100% con garnacha tintorera, tras la selección de las mejores uvas de las mejores parcelas, buscamos la más pura expresión de nuestra finca. Finura, profundidad, elegancia y frescor son los objetivos perseguidos, y con estos cuatro elementos ofrecemos un vino de placer.
ADARAS BLANCO SELECCIÓN
Adaras Blanco es una selección de las mejores partes de su viñedo joven de Sauvignon Blanc y Verdejo. Seleccionan las partes de las parcelas más guijarrosas y pobres para obtener las uvas más pequeñas y concentradas. Siguen en su particular búsqueda del terruño, esta vez explorando con los blancos la identidad de la finca Venta la Vega. Se trata de un vino blanco con una semicrianza en barrica de roble francés con personalidad, equilibrio, complejidad y frescor.
LA HUELLA DE ADARAS
La Huella de Adaras fue su primer vino y , con el paso del tiempo, sigue siendo uno de sus grandes valores. Se trata de un tinto de crianza poderoso, un complejo conjunto que nos muestra la personalidad del terruño de Almansa y todo su potencial. Basando su potencial en el peso de las variedades autóctonas de la zona, Garnacha Tintorera y Monastrell, que són las que mejor definen el terruño del lugar.
LA HUELLA DE ADARAS BLANCO
Si la Huella de Adaras fue su primer tinto, con la Huella de Aradas blanco abordaron otra nueva aventura. Y lo hacen con nuestro viñedo joven de Sauvingon Blanc, Verdejo y Monastrell, que han vinificado como un blanco. También con los vinos blancos insisten la búsqueda del terruño en la finca de Venta la Vega. Se trata de un vino con personalidad, equilibrio, complejidad y frescor.
LA VEGA DE ADARAS
Como su nombre indica, la Vega de Adaras es otro paso en la exploración del terruño, en la búsqueda de su máxima expresión, tras una selección de las mejores uvas de Monastrell y Garnacha Tintorera, recolectadas en las parcelas más idóneas. Se busca lo mejor de este mestizaje almanseño, Tintorera y Monastrell, persiguiendo una certera interpretación del terruño.
CALIZO DE ADARAS
Este vino, el Calizo de Adaras, es la última incorporación a la familia de Adaras. Se trata de un vino joven que atesora todo el carácter de la finca Venta la Vega. Se apoya en sus variedades principales, la Monastrell y la Garnacha Tintorera, pero también en otras variedades foráneas, como la Petit Verdot, que encajan perfectamente con sus compañeras de viaje autóctonas. Gracias al el carácter calizo de la finca, un perfil más joven, ligero y fresco.









