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Miércoles 29 de Octubre de 2008 11:21
Tres importantes ejes marcan, desde su nacimiento, la filosofía imperante en el celler Castell de Biart; una apuesta hacia la innovación, con respeto, pero, a la más arraigada tradición vitivinícola ampurdanesa; un seguimiento del cultivo basado en la conservación, pero sin olvidar la experimentación con nuevas variedades que puedan potenciar cualitativamente los resultados de las composiciones; y, finalmente, la firme voluntad de acogerse a las directrices marcadas por la DO Empordà-Costa Brava, sello indiscutible, que garantiza los atributos requeridos en el producto.
Los vinos Castell de Biart son el resultado de la confluencia del rigor y el cariño abocados en la consecución de un noble producto.
Terrenos localizados en el Pla de Biart, sobre un suelo terroso-arcilloso con gravas y un subsuelo de aluviones cuaternarios del río Llobregat.
Según documentación que se conserva y que se ha podido recopilar de la época, el Castillo de Biart era una enorme fortaleza de la época
En la actualidad se está reconstruyendo la Fortaleza y se intenta que vuelva a su esplendor inicial sus Murallas, su Iglesia, la Prisión, la gran Plaza de Armas con su cañón de defensa, las Torres de Defensa, la Biblioteca, el Ayuntamiento o Concejo, de la misma manera que sus Bodegas subterráneas conformando todo ello un enorme conjunto monumental, que servirá de visita obligada en la gran ruta del vino del Empordà .
Variedades como la garnatxa, el Macabeo, la cariñena y el xarel•lo forman parte del cultivo tradicional vitivinícola ampurdanés. Cultivo al cual, hoy, se han de añadir cepas foráneas como tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot que se han adaptado perfectamente a la tierra que los ha acogido y que permiten los excepcionales cupatges que configuran nuestros vinos.
Castell de Biart confía en la innovación desde el respeto a la tradición para conseguir una cualidad óptima. Es por eso que se ha ido introduciendo el cultivo de nuevas variedades, conservando las autóctonas o aquellas que ya son tradición en la zona.
Todo junto, compaginado con un estricto control enológico que no cesa en el intento de conseguir simbióticos cupatges que redondeen la seria labor del cultivo de la viña y la cuidada elaboración. El resultado de tanta atención confluye en unos vinos blancos y negros y también en un cava reserva, en producción limitada, circunstancia que permite atender todos los detalles que hacen que estos vinos lleguen al consumidor en condiciones excelentes para ser degustados.
Castell de Biart, cuidando esta rigurosa trayectoria de respeto al medio y la nobleza con el producto, pretende conseguir un lugar predominante en el mundo ya bien valorado de los vinos catalanes .



