Lunes 28 de Septiembre de 2009 09:55

Desde 1985 la fascinación por el cultivo de la uva y la elaboración de sus caldos les creó una creciente necesidad de ir conociendo y profundizando en este apasionante mundo.
A raíz de estos conocimientos empezaron a realizar prácticas en su entorno y a obtener y estudiar los primeros resultados. El avance de la viticultura en Ronda en aquellos años permite ir conociendo los primeros frutos, Tintos de calidad que de manos del enólogo Friederich Shatz , un amigo personal, van ocupando importantes posiciones y referencia entre la mas afamada critica del vino.
En Ronda se daban esas condiciones ideales que presuponían para elaborar vinos de altísimo nivel, la realidad en este caso avalaba a la historia, el antiguo nombre de Ronda, ACINIPO, “tierra de vinos”.
El proceso de ampliación de conocimientos continúa en tierras de Jerez, Huelva y Málaga. Allí tuvieron la oportunidad de adentrarse en la producción artesanal y tradicional de los vinos más tradicionales.
Conocer los procesos de vinificación y crianza de estos especiales vinos. Igualmente conocer los potenciales de las especies vinícolas más usuales en estos pagos, pedro ximenez, airén, listan, palomino, zalema etc... Conocer los modos y tiempos de las tareas de la viña en Andalucía adaptadas a nuestra especial climatología seguido por un manejo directo de las enfermedades y plagas del viñedo propias en esta región.

De todo este periodo de aprendizaje y estudio con uvas tradicionales a la implantación de las nuevas especies de uvas tintas solo quedaba un paso, seleccionar las especies más adecuadas en función del vino de calidad que pretendían elaborar. La historia no les podía prestar un gran apoyo, los tintos andaluces no cuentan con un largo recorrido.
La solución vino por un recorrido por las diferentes zonas vinícolas, la comparación de sus condiciones climáticas, las variedades con mejor adaptación y las que ofrecían un mejor perfil organoléptico. Desde León a Somontano, desde Rioja a Rivera, desde el Priorato a Rivera del Guadiana, un periodo de reflexión antes de comenzar el trabajo definitivo.

Llega el momento de empezar de colocar la primera piedra, se trata de seleccionar la parcela para la plantación de las viñas después de analizar suelos y comparar posibles enclaves con diferentes alturas y exposiciones solares. . .
Se decidieron por la denominada “olla del tajo” un lugar de una belleza singular y con unas condiciones de terreno y abrigo extraordinarias, eligieron una parcela en pendiente, con abundante caliza, analizaron sus condiciones de textura, estructura y profundidad. Luego el correspondiente análisis químico y por último el biológico.
Al inscribir la finca descubrieron que correspondía a un antiquísimo lugar de viñas conocido en la antigüedad por la calidad de sus vinos y denominado entonces como “Pago de Matatoros”. Nombre que les fascinó y registraron inmediatamente para alguno de sus vinos.
Querían hacer una bodega urbana, al estilo de los usos y costumbres más ancestrales y buscaron emplazamiento dentro de la ciudad de Ronda, tarea difícil que al final dio como única opción una antiquísima bodega, enclavada en pleno casco histórico.

Una singular casa palacio que parecía podría albergar su sueño, las dificultades técnicas en materia sanitaria y las estrictas normas de conservación del patrimonio cultural del enclave hicieron inviable tal empeño. Aun así le dieron un giro al proyecto y convertimos en museo dichas instalaciones albergando también las oficinas de la empresa y utilizando tan maravilloso enclave como centro receptivo de la empresa a nivel institucional y de actividades relacionadas con el enoturismo.

No obstante encajaba perfectamente en la filosofía de empresa social que pretendían llevar a efecto, revertir en la sociedad lo que de ella recibieran, así una parte importante de los beneficios de la empresa servirían para mantener un centro de estudios sobre el vino y mantener a las nuevas generaciones y visitantes, informados de cómo era en esta comarca una bodega su funcionamiento sus tareas diarias sus útiles de elaboración y un sin fin de artilugios que se estaban perdiendo para siempre.
En 2006 aparecieron sus primeros vinos y desde entonces continúan dando forma a un proyecto cuyo horizonte sitúan en el 2020 y en el que cada día va sumando su trabajo para algún día conseguir hacer uno de los grandes vinos del mundo.

Son conscientes de lo mucho que les queda pero les da buen ánimo ver lo que ya han conseguido.
Estos son sus vinos:
PETIT VERDOT: Nos encontramos ante un vino monovarietal, de uva petit verdot, de interesante perfil tánico y aromático, sustancialmente diferente a los vinos a los que estamos acostumbrados, de buena acidez y color intenso
LA SANGRE COUPAGE: Este vino esta compuesto por un 40% de Tempranillo, un 30% de Syrah y un 30% de Cabernet Sauvignon. En su elaboración se ha mantenido el vigor natural y la fuerza de sus componentes como garantía de conservación y evolución.
ESPINEL ROSADO: Vino muy vivo de intenso bouquet, procedente de uvas 100% petit verdot

BODEGAS LA SANGRE DE RONDA
c /Gonzalez Campos nº2
29400 RONDA (Málaga)









