Jueves 05 de Junio de 2008 15:46
Situada en una de las mejore
s zonas de la Ribera , en Pesquera de Duero, en donde la variedad Tempranillo (Tinta del País) se expresa con todo su potencial en pagos cuidadosamente seleccionados, gracias a las condiciones climáticas de temperaturas extremas y grandes oscilaciones térmicas, la bodega Piedras de San Pedro, elabora sus vinos siguiendo los ancestrales conocimientos de sus padres y abuelos, manteniendo la política de limitar el numero de botellas buscando la más alta expresión de calidad en cada una de ellas.El “terroir” o terruño que enmarca sus viñas, viene definido por un suelo con una peculiaridad única con porcentajes elevadísimos de caliza unidos a una variedad de uva con siglos de tradición y arraigamiento.
Además de estas condicio
nes ambientales y del suelo, la bodega dispone de unas modernas instalaciones y una maquinaria novedosa y adecuada, que emplean en sus cuidadosas elaboraciones.Siguiendo el patrón de los caldos de la zona, sus vinos son tintos de alto extracto y mucho cuerpo, dotándolos con sus cuidados de la elegancia y redondez necesarios para convertirlos en referencia de Ribera de Duero.
El tipo de crianza, después de la maceración y fermentación en grandes depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada se compone de dos fases, ,a primera oxidativa en la que se mantiene el vino en barricas de roble, frances, americano y húngaro de 225 litros el tiempo necesario según su destino final y la segunda de reducción, en botella con ausencia de oxigeno, para conseguir equilibrio y bouquet.
En consecuencia de todo ello, surgen los sensacionales LOCULTO JOVEN
y LOCULTO CRIANZA, vinos q
ue en su corta existencia han recibido ya varios premios en concursos tanto nacionales como internacionales y altas puntuaciones en guías especializadas y cuyas características como de costumbre detallamos en la sección LOS TINTOS de esta misma pagina web.Esperamos que esta elaboración tradicional, de limitada producción, nos siga ofreciendo vinos con estos rasgos diferenciadores y particulares . . .






