Lunes 23 de Marzo de 2009 12:53

En 1988 Javier Alén y un pequeño grupo de familiares y amigos iniciaron, el proyecto de elaborar, volviendo a los orígenes del Ribeiro, un vino blanco con las variedades autóctonas gallegas que tanta fama habían dado a los vinos de la zona ya en los siglos XVI y XVII.
Para ello replantaron 16 hectáreas de viñas situadas en las mejores laderas del Valle del Avia (San Clodio y Gomariz) con Treixadura, Godello, Loureira, Torrontés, Albariño, Lado y Albilla, y construyeron una bodega bien dotada de equipos de vinificación modernos.
La finca de Meín figura en los libros de historia de Galicia como uno de los primeros asentamientos de población, nacido a la sombra del Monasterio de San Clodio, tan ligado al origen de la viticultura en la comarca del Ribeiro en los siglos XI y XII. Es decir, que allí mismo, en Viña Meín y San Clodio nació el vino de Ribeiro.
Los monjes que plantaron las primeras cepas no se equivocaron. La tierra de sabrego, la suaves laderas y la orientación al mediodía y poniente configuran un entorno ideal para la viticultura.
Hoy en dia, Viña Meín es una bodega familiar, producto del trabajo en equipo de una serie de profesionales volcados en este apasionante proyecto.

En ella se elaboran entre 80.000 y 120.000 botellas cada año, la mayor parte con crianza de 6-8 meses en depósitos de acero, y unas miles con fermentación en barricas de roble francés y americano de 500 litros. También se producen unas 1.500 botellas de Tinto Clásico procedente de 400 cepas de Caiño Longo, Mencía y Ferrón. Y, por supuesto, aguardientes ricos en alcohol.
Los vinos de Viña Meín están hechos con variedades autóctonas de la zona principalmente con la tradicional y exquisita Treixadura a la que también se le añade Godello, Albariño, Loureiro, Torrontés, Lado y Albilla. Todas ellas en distintas proporciones, según los años, componen este armónico y singular vino de atractivos y sugerentes aromas florales, un paso de boca meloso y pleno, dotado de un equilibrado y amplio conjunto de sabores que dejan un larguísimo postgusto, elegante y fino que incita irremediablemente a un siguiente sorbo. El vino termina dejando un placentero, exquisito y memorable final de boca.

VIÑA MEIN
Lugar de Meín s/n
32420 Leiro (Ourense)






